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Archive for 6 mayo 2011

Hace ya más de un año, recomendé a un cliente con una empresa en dificultades, la toma de decisiones en relación a la reestructuración de los fondos propios de la sociedad, en primer lugar, y posteriormente, que tomara una decisión sobre que es lo que quería hacer con la empresa.

Tras varias reuniones y explicaciones sobre los pros y contras de cada una de las diferentes acciones y decisiones que se podían tomar, optó en primer lugar por una ampliación de capital, por compensación de créditos, que dejó el patrimonio social formalmente estructurado. Por otro lado, tomó la decisión de continuar con la actividad, mínima, pero suficiente, para ir liquidando a la totalidad de los acreedores y proveedores, incluidos hacienda y seguridad social. No me lo invento… existe gente así.

Con mucho trabajo y esfuerzo, y con el soporte de una empresa que nutría a la suya de un pequeño volumen de trabajo, pero de cobro seguro (el gran problema de las sociedades), este pequeño empresario sigue liquidando las deudas de la sociedad y vigilando no incurrir en responsabilidad y manteniendo varios puestos de trabajo.

No obstante ello, recientemente un proveedor le ha instado una demanda de responsabilidad social de administrador. Lo ha hecho con base en una pretendida desaparición de facto de la sociedad, falta de depósito de las cuentas anuales y falta de actividad mercantil.

Ninguno de los fundamentos de la demanda han supuesto base suficiente para prosperar, dado que, gracias a la toma de decisiones en el momento adecuado, la sociedad siempre ha tenido fondos propios positivos, ha mantenido su actividad y ha ido liquidando a sus proveedores y acreedores, de forma pausada y continuada, lo que implica, per se, el cumplimiento de la normativa mercantil.

De no haber tomado decisiones correctas, bien la que finalmente tomó, o la presentación de un concurso de acreedores, el órgano de administración de la sociedad se hubiera visto irremediablemente abocado, no a una, sino a decenas de demandas, con responsabilidad segura por parte del organo de administración y, por tanto, con un coste mucho mayor del que ha supuesto ir liquidando progresivamente a los proveedores y acreedores o los costes de un concurso de acreedores. Y cuando hablamos de decisiones, sobre todo, me refiero a las formales.

Cuantos conocemos a empresas que simplemente intentan pagar deudas sin dar relevancia a que formalmente su situación sea correcta? Y cuantos de estos empresarios se ven condenados por sentencias, pese a su buena voluntad, que provocan el cierre de la sociedad y la responsabilidad personal por no seguir las directrices que establece la legislación para evitar su responsabilidad?

Buen fin de semana.

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¿Tiene defensa en el ámbito penal conducir con un carnet con el saldo de puntos agotado? Como siempre, depende del supuesto, de las circunstancias… no cabe generalizar, cada caso es distinto. Recientemente llevé un asunto de este tipo, y tras estudiar detenidamente el atestado, hablar a fondo con el interesado y conocer todos los detalles, logramos demostrar que al cliente no le habían notificado correctamente que su saldo de puntos se había agotado. Es decir que sin conocer dicha circunstancia, entendemos que no hay delito, y así lo entendió también el Juez, que procedió a archivar el proceso judicial, tras tomar declaración al cliente. En cualquier caso y para evitar incurrir en un delito contra la seguridad en el tráfico, conviene estar puntualmente informado del saldo de puntos de cada uno.

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